Me engaño ¿Y no lo veo?

Las relaciones de pareja nos conducen a conocernos de una manera especial, profunda e íntima. Descubrimos que somos capaces de muchas cosas o que otras nos atemorizan; así como que nos gustan cierto tipo de gestos y necesitamos cierto tipo de contención por parte del otro y por el contrario no toleramos ciertos comportamientos o modos. De esta forma, la pareja nos ayuda a auto conocernos a saber quiénes somos, como nos podemos comportar, que podemos llegar a ser capaces de hacer, de qué forma solemos entregar y dar amor.

Sin embargo en este auto conocernos pueden existir momentos de dudas; en los que a pesar de sentir que no nos gusta ciertas actitudes del otro las seguimos permitiendo; en las que a pesar de sentir que no amamos más la otro seguimos conservando el vínculo, en las que a pesar de no estar felices callamos. Entonces sin darnos cuenta y casi de modo natural empezamos a convivir con nuestras propias mentiras, nos auto engañamos; intentamos pensar que todo está bien cuando internamente sabemos que no; apagamos esa pequeña vos de la conciencia que nos dice” algo pasa” e intentamos continuar adelante, haciendo oídos sordos a ello.

Algunas personas después de un tiempo dicen: “no me daba cuenta”, “no lo veía venir”, “no pensé que fuera para tanto”, “él a mí me decía otra cosa y le creí” y basadas en estas excusas justifican por qué permanecían en relaciones tóxicas. Sin embargo la pregunta es ¿realmente no lo sabían? O lo sabían pero ¿no lo podían aceptar?

Si bien no podemos generalizar, en las relaciones hay periodos en los que se suscitan crisis, desencuentros, peleas, discusiones, conflictos; y en estos momentos comenzamos a ver un lado distinto del otro, no solo en los puntos en los que se está discutiendo y las formas de pensar que cada uno tiene, sino en la manera como cada cual afronta el momento, como se expresa, como trata al otro, las reacciones que cada cual emplea. Estos momentos son decisivos y te permiten descubrir aspectos de tu pareja. Algunas veces lo que se descubres no  te gusta, empezaos a ver que tenemos al lado una persona egoísta, celosa, dominante, violenta, entre otras. Pero decidimos hacer oídos sordos y dar vuelta a la vista para continuar; excusamos lo que vemos culpándonos a nosotras mismas por haberlo provocado. Esto se sigue repitiendo en el tiempo, pero de alguna manera nos la arreglamos para siempre ponerlo en el lugar de víctima y entenderlo.

De esta forma nos vamos engañando a nosotras mismas, en un punto nos acostumbramos tanto a  ello que pensamos que es “normal”, entonces nos sorprendemos cuando alguien nos remarca algo sobre nuestra pareja, o nos cuestiona sobre la aceptación de ciertas conductas. No lo podemos ver, o más bien no lo queremos ver; empezamos a estar sumergidas en relaciones tóxicas y patológicas, a aceptar lo inaceptable y es solo después de que algo muy fuerte ocurre que algunas logran escapar de este lugar.

Es importante por eso que no te engañes, que desde el primer momento que observas algo que no te agrada de tu pareja o escuchas esa voz de la conciencia que te dice que “algo no anda bien” estés atenta, puedas verlo, conversarlo y aceptarlo a tiempo.

Licenciada Orit Vaisman Bacall
Matrícula Nro. 64563
psicologiaytratamientointegral@gmail.com

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