Tropezar dos veces con la misma piedra

Dicen que “El hombre es el único animal que se golpea dos veces con la misma piedra”.
Llevado a las relaciones que establecemos, por más que nos prometamos que no lo haremos terminamos creando vínculos que nos lastiman y nos provocan displacer.

También solemos echarle la culpa a la piedra, es decir no nos hacemos cargo de que nuestros propios pasos fueron los que nos condujeron hasta allí. Así nos encontramos llorando nuestras penas porque nos eligen SIEMPRE, por ejemplo, por nuestro buen pasar económico, por nuestro aspecto físico.

Entonces podemos decir que está en nuestra naturaleza el golpearnos dos veces con la misma piedra. Esto debe servirnos no de excusa para no hacerse cargo “porque así somos las personas”, sino para no ser tan exigentes con nosotros mismos y buscar sortear de la mejor manera el obstáculo. Porque también está en nuestra naturaleza la enorme capacidad de aprender de los errores.

En consecuencia, el secreto para no reincidir es que no continúes haciendo más de lo mismo, como en experiencias anteriores que no resultaron. Así de sencillo, a misma acción, igual resultado.

Si te quedas con la visión pesimista sólo conseguirás golpearte aún más duro, en cambio si te detenés a evaluar por qué hacés más de lo mismo y más aún qué deberías hacer diferente estarás construyendo un pensamiento positivo que al ponerlo en práctica… verás los maravillosos resultados que obtendrás.

Tropezar dos veces con la misma piedra es necesitar une experiencia más del mismo tipo para internalizar las acciones que nos lleva a tropezarnos en forma reiterada.

Piedras en el camino siempre hay, el tema está en sortearlas con inteligencia y sabiendo que no se trata de un fracaso sino de un aprendizaje.

Por algo dicen que “tropezón no es caída”…

¡Levantate y disfrutá a cada paso!

Por Romina Gluck.

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