Me Quejo y luego Pienso

me quejo y luego piensoNuestro “piloto automático” a veces nos juega una mala pasada y nos hace reaccionar de un modo negativo ante la posibilidad de nuevas situaciones o vínculos. Queda a un lado el dar espacio a conocer, evaluar y explorar “lo nuevo” para luego sacar nuestras propias conclusiones.

Es como si nuestro inconsciente se aferrara a lo que ya tenemos, a los que ya conocemos y dispusiera un ejército que nos defienda del cambio, de formar nuevos vínculos,  de aceptar modificación alguna.

Es que la rutina produce un extraño acostumbramiento, es que solemos aferrarnos a vínculos, a un modo de relacionarnos, de pensar y sentir.

Es un hecho, la mayoría de las personas suelen quejarse y luego de un largo tiempo de enojo consiguen detenerse a pensar si realmente tiene fundamento su enfado. Es decir, no dejamos espacio para ver si aquello nuevo que se nos presenta es un cambio positivo. Entonces entra en escena aquello de “más vale malo conocido, que bueno por conocer”.

Tal vez, aturdidos por nuestra propia queja no nos percatamos que eso nuevo que rechazamos es consecuencia de nuestro anhelo o deseo. Por ejemplo, si nos quejamos por la pérdida de tiempo en las largas filas en el banco y gritamos a los cuatro vientos que “es una falta de respeto que las autoridades deberían modificar”… no podemos quejarnos porque creen un sistema on line que nos evita tener que asistir personalmente sólo porque desconocemos su modo de operarlo. Posiblemente sea sencillo de utilizar, pero sumidos en la queja no pensamos que es positivo, beneficioso.

En el ámbito de las relaciones nos quejamos de nuestra pareja, le manifestamos constantemente nuestro descontento pero cuando acepta su error o propone un cambio para reavivar la relación nuestra ira no nos permite escuchar su intento de mejorar y continuar la relación. También muchas veces, sumergidas en la creencia de que todos los hombres sólo nos usan y luego tiran, nos perdemos la oportunidad de conocer a un hombre que, como tantos otros, no sea así.

Todo lo nuevo es desconocido por lo tanto nos genera incertidumbre y miedjo pero también puede despertar en nosotros entusiasmo, inquietud, expectativa y otras tantas sensaciones saludables que nos ponen en una actitud positiva ante nuevas situaciones o relaciones.

Por eso, ¡dale la bienvenida y un cálido abrazo a lo nuevo!

Romina Gluck
Periodista
ar.linkedin.com/in/rominagluck/

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