Los Defectos Ocultos

Cuando soñamos con el amor de nuestra vida, nos imaginamos y procuramos a un príncipe o a una princesa azul. Ese personaje protagonista de los cuentos de hadas, bello por donde se lo mire.

También podemos definir las características particulares del amor de nuestras vidas, que lo hacen único y perfecto: es amable, simpático, exitoso, amigable, líder, cariñoso, risueño, sensible, buena persona, bello, buen cocinero, hábil para arreglar cosas en el hogar y hasta un perfecto amante.

Y si bien es natural que en nuestro imaginario surja esa fantasía del hombre o la mujer ideal, de pronto cuan alfiler que pincha un globo, nos damos cuenta de que “Nadie es Perfecto”. Todos pero todos tenemos defectos a la vista y defectos ocultos.

Los defectos a la vista son los perceptibles, sobre los que no vamos a ahondar en este articulo.

Abarcaremos los Defectos Ocultos, que son los más difíciles de identificar y que tal vez llevan tiempo detectarlos porque no son tangibles y pueden pasar desapercibidos.

Seguramente te habrá sucedido estar en pareja con una persona “sin defectos a la vista”, con belleza física y una personalidad por demás atractiva. Pero que con el correr del tiempo, has descubierto que se trataba sólo de un envoltorio impactante, vacío en su interior.

Así como dijimos que no hay nadie perfecto, cabe resaltar que todos tenemos defectos a la vista y ocultos.

Te invitamos a realizar un ejercicio: consiste en anotar en una hoja en una columna todos tus defectos visibles y en otra aquellos que consideras imperceptibles o íntimos. Luego pregúntale a alguien que te conoce bien cuáles considera que son tus defectos ocultos a la vista y verás cuanto te ayudará y sorprenderá el resultado. A veces nuestra auto percepción nos engaña.

En consecuencia es importante que detectes y aceptes tus propios defectos. Que trabajes en modificar aquellos que consideres. En transformar tus defectos internos en cualidades.

Con esta nueva actitud posiblemente aceptes que los príncipes y las princesas azules, tienen diferentes tonalidades y por eso no dejan de serlo y que con una mano en el corazón entiendas que, pese a tus defectos ¡eres una persona por demás atractiva!

Por Romina Gluck.

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