El Síndrome del Príncipe Azul

UN MAL QUE AFECTA A 6 DE CADA 10 MUJERES EN TODO EL MUNDO
UNA GUIA PARA MUJERES QUE QUIERAN CRECER EN EL AMOR

El “síndrome del príncipe azul” es la ilusión o creencia que tienen muchas mujeres en algún momento de su vida, que vendrá un caballero o príncipe encantado que vendrá a rescatarlas de una vida solitaria, monótona y poco gratificante.

Esta creencia, que tiene sus raíces firmemente arraigadas desde los cuentos de hadas famosos de los hermanos Grimm, tales como la bella durmiente, se refiere a la ilusión que toda mujer abriga en su inconsciente que en algún momento conocerá a su príncipe encantado y allí terminarán sus sufrimientos y tendrá una vida feliz, amorosa y armoniosa.

El “síndrome del príncipe azul” es una creencia distorsionada que muchas mujeres hacen de la realidad. Por supuesto que es sano que aspires a querer conocer una persona a quien amar y ser amada. El punto es la actitud o lugar desde donde deseas eso. Podes hacerlo desde el lugar de una mujer adulta conectada contigo misma, con tus actividades y amistades que te llenan. O desear desde el lugar de una mujer insatisfecha, solitaria, carente e infantil. Esta segunda opción muestra que todavía tu niña interna se siente sola, desprotegida y deseosa de afecto. Lo cual es normal y sano, solo que existen muchas formas de llenar ese vacío, no solamente una pareja.

Una persona adulta puede reconocer su vació afectivo y compartirlo con sus amistades o terapeuta, de esa manera se encamina a posibles soluciones maduras que eventualmente la pueden llevar a tener una relación de pareja sana. Una persona infantil, tiende a sumirse en un estado de frustración frecuente donde lo único que puede calmarla son sus ilusiones que en algún momento aparecerá una persona – hombre que mágicamente resolverá su dolor, rabia e impotencia. Tal como parece, es un mito muy habitual del imaginario femenino.

Dicho príncipe azul, de acuerdo al imaginario femenino, será un perfecto caballero, dulce, atento y sobretodo las cosas, diferente y mucho mejor que el resto de los mortales masculinos. Es una creencia infantil debido a que las personas tenemos dos lados, aquel luminoso de cualidades y otro lado más sombrío con defectos. Ambos lados son inherentes a toda persona. El saber, aceptar y reconocer en vos misma esos dos lados, sobretodo tu sombra, te ayuda a tener una relación de pareja adulta donde estarás en condiciones de lidiar con los conflictos que se presenten.

¿Cuales son las señales para saber si vos estas padeciendo del síndrome del principe azul?
He aquí algunas de las características que tienen las mujeres con el “síndrome del príncipe azul”. Observa con cuidado si alguno de estos criterios te afecta.

Hace tiempo estás sola con amargura y resentimiento respecto a los hombres.

En el fondo te da miedo conocer hombres ya que crees que será nuevamente una forma de frustrarte.

Estás en pareja pero en el fondo sentís rabia hacia él y no terminás de expresarle lo que realmente sentís por temor a que el se enoje y te abandone.

Tenés tus aventuras con los hombres pero hace tiempo que no conoces alguien que te guste y te sientas bien de verdad, por lo que abrigas la esperanza que en algún momento tu suerte cambie.

En el fondo querés que aparezca un hombre con las cualidades de tu padre, ya que para ti el era “realmente un caballero”.

Tenés la tendencia de buscarte hombres casados o en pareja, es decir, por algún “motivo extraño” desconocido te atraen aquellos hombres que ya están comprometidos. Por lo que solés ser la “tercera” o amante.

Depende de tu madurez emocional, tus modelos familiares y tu actual capacidad para reconocer y compartir tus dificultades, el determinar si sos parte de ese amplio universo de mujeres atrapadas en este síndrome. Si te reconoces en alguno de estos criterios es bueno no deprimirte sino aceptarlo y buscar alguna ayuda que te permita salir de eso enriquecida.

Esa ayuda puede ser una terapia o actividad adecuada que te ayude a tomar contacto en forma nutritiva con tu otro lado, aquel donde guardas tu dolor, tristeza y miedos. Aquella parte infantil donde tenés todavía tu niña carente que necesita de ese contacto amoroso, nutritivo, no desde la cabeza, pero sí desde el sentimiento y tu corazón. Y eso te brinda una oportunidad maravillosa de vivir bien. Porque la verdad es que todos nos merecemos una vida de amor, risa y placer…en forma adulta.

Lic. Pablo Nachtigall – Psicólogo y Terapeuta en Bioenergética Transpersonal

Compártelo!Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

Dejar un Comentario