El Poder de Nuestros Mandatos

El Poder de Nuestros Mandatos“No sirves para nada”, “Nadie te va a querer”, “No vas a conseguir nada en la vida”, “Eres un perdedor”, “Las personas egoístas como tú se quedan solas toda la vida”, “Vas a ser como tu madre”, ”las mujeres no pueden mantenerse solas”, “no se debe confiar en nadie”, “los hijos son una carga”…

Mientras crecíamos en nuestra infancia y a lo largo de nuestra estadía en la casa de padres, abuelos o tutores escuchamos frases que nos marcaron por siempre, que determinaron quiénes creíamos ser, definieron posturas que tomamos en la vida, inclinaciones hacia uno u otro camino.

Durante un tiempo pensamos que estas decisiones eran solo nuestras, que las tonábamos porque así lo queríamos; pero un buen día sentimos una bofetada que nos tumbó al piso: descubrimos que parte de nuestras formas de pensar, de ser y decidir provenían de nuestro pasado, de una mirada con la que habíamos crecido producto de lo que nuestros padres, hermanos, amigos, familiares, tutores pensaron de nosotros, nos inculcaron y nos hicieron creer. Basamos muchas de nuestras decisiones en ello, creíamos que nuestra vida debía ser de un modo porque otros así lo pensaban. No nos atrevimos a desafiarlos, a creer que podíamos ser distintos a lo que ellos nos habían inculcado durante años; no creíamos posible tener una vida separada de aquello mandatos.

Así, permitimos que gran parte de nuestros años de vida transcurrieran obedeciendo estos enunciados, casi que cuidándolos para que se hicieran realidad. También creíamos que no merecíamos más, que nos debía pasar tal cual lo que nos dijeron porque esa era la vida para cual estábamos destinados.

Sin embargo es posible aprender otras formas de relacionarnos, de actuar, de pensar, de confiar; pero no es una tarea fácil, da mucho temor pensar que podemos ser diferentes, que podemos crear nuestro propio mundo, uno en el que valemos la pena, en el que logramos lo que nos proponemos, en el que somos aceptados y amados  y más aún cuando durante años nos enseñaron que nuestra vida sería totalmente distinta.

Desaprender estos mandatos es un proceso , conlleva tiempo, dolor, enfrentarnos a un pasado, desenmascararlo, confiar, asumir y aceptar que podemos ser distintos a lo que nos enseñaron; que la vida puede vivirse de otras formas y crear nuevas realidades.

¿Estás dispuest@ a intentarlo?

Licenciada Orit Vaisman Bacall
Matrícula Nro. 64563
psicologiaytratamientointegral@gmail.com

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