El amor en una escala del 1 al 10

Amor de 1 a 10“Mari: Contame… ¿saliste con el chico que te pasé?

Lara: Si, si nos vimos ayer en un pub

Mari: y…¿qué onda? Quiero saber todo… ¿qué te pareció?

Lara: mmm… no hay mucho para contar, no sé qué decirte

Mari: y, no se… pero ¿pasó algo? Te noto como desanimada

Lara: Es que no sé fue raro, estaba de Jean para comenzar, no da ir de jean a la primer salida que tenés con una chica. Mínimo que se arregle un poco más; solo me invitó un café y hablaba mucho de él, de sus cosas, me pareció muy egocéntrico así que ya fue… “

Si no hemos sido alguna vez protagonistas de una conversación de este tipo, seguramente hemos tenido alguna amiga cercana que si lo ha sido. Sucede más a menudo de lo que pensamos. Parece que juzgar se ha convertido en una nueva forma de tomar decisiones. Nos basamos en nuestras creencias y prejuicios para que estos nos inclinen la balanza hacia donde debemos ir; nos fiamos de ellos, respetamos lo que nuestro juzgar nos dicta sin contradecirlo un poco; le somos supremamente fieles; no nos atrevemos siquiera a cuestionarlo. Es nuestra vara de medición para aceptar continuar o no con una relación o posible relación. Cuánto poder tienen estas creencias y prejuicios en nosotros; cuánto daño nos hacen y nosotros ni siquiera nos damos cuenta. Dejamos escapar oportunidades lindas de conocer personas interesantes, compatibles, sencillas, con objetivos similares a los nuestros, por anteponer los prejuicios por sobre cualquier otra cosa.

No damos cabida a posibilidades como: quizás estaba cansado, estresado, nervioso, ansioso; hace mucho que no salía en una cita y había perdido un poco ese entrenamiento; probablemente pensó que vestirse de modo casual me haría sentir menos intimidada y más cómoda; sólo me llevó a un café y no a cenar porque no quería abrumarme en la primera cita; hablaba demasiado porque yo casi no musitaba palabra y los nervios se apoderaron de él; me abrió la puerta del auto porque le pareció que a mí me gustaría y no que yo lo vería como un cursi anticuado; me habló del trabajo no porque fuese un egocéntrico sino porque quizás pensó que era un tema más pertinente para una primer cita que no iba a generar disputas como si lo podrían hacer otros temas; y así podríamos seguir.

Al juzgar y suponer directamente cerramos puertas. Nos damos explicaciones de situaciones que “creemos” son así y no corroboramos que realmente fuesen de este modo; basamos todo nuestro mundo en “ideas”, “prejuicios”, “creencias” y poco en realidades; no nos permitimos salir de nuestro molde e ir en busca de otras formas de ver la vida, de entender el mundo. Sentenciamos a las personas por la forma en que se visten, el tema de conversación que tratan, el lugar al que nos llevan, la comida que elije cenar, el horario en el que nos pasa a buscar o dejar, el medio de transporte que usa para la cita; si nos ponemos a ver son todos temas superficiales que no alcanzan para permitirnos conocer la personalidad de aquella persona. Nos cerramos y negamos la posibilidad de continuar en contacto con dicho ser basándonos sólo en unos pocos encuentros y en situaciones que usualmente no tienden a ser limitantes y graves como para no poder darnos una chance más.

Debemos aprender a advertir cuando estamos juzgando antes de tiempo, cuando estamos midiendo con la vara del amor y dando puntaje a las personas con quién salimos; cuando nuestras creencias se apoderan de nosotros y no nos permiten ver ni disfrutar más allá. Muchas veces tenemos en frente nuestro “el amor”, pero nuestras propias limitaciones nos impiden verlo y reiteramos el círculo de “abandonar estas chances” y continuar solos, preguntándonos una y otra vez porque todos a nuestro alrededor consiguen ser felices y nosotros aún seguimos parados en el mismo lugar.

Licenciada Orit Vaisman Bacall
Matrícula Nro. 64563
psicologiaytratamientointegral@gmail.com

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