Dime Como Te Vistes y te Diré Quien Eres

Dime Como Te Vistes y te Diré Quien Eres El ojo del ser humano está condicionado por su mente; es ésta quién le envía información sobre como interpretar ciertos estímulos; a su vez la mente está sujeta a creencias y mandatos que hemos ido aprendiendo a lo lago de nuestra historia; y así también nos hemos ido formando perjuicios que más que ser vistos de esta manera los asumimos como realidades.

Siguiendo estas ideas, si yo les dijera:

Ahora vamos a hacer un juego, yo les describiré un atuendo y ustedes tendrán que adivinar a qué profesión pertenece:

  1. Pantalón y remera aguamarina, tapabocas, estetoscopio colgado en el cuello.
  2. Chaqueta blanca, en la cintura va delantal blanco atado atrás; gorro largo y grande en la cabeza.
  3. Pantalón, remera y zapatos todo blanco

Con estas 3 descripciones bastante escuetas posiblemente te hayas formado una idea de lo que estoy pensando: en el primer caso hablamos de un médico, en el segundo de un chef y en el tercero de una enfermera.

Con muy poca información ya nuestro cerebro trabaja para darle forma a aquello de lo cual estamos hablando trata de relacionar esta descripción con algún concepto que tengamos fijado en nuestro cerebro; con alguna creencia, algún prejuicio, alguna idea.

Así como podemos hilar una descripción de vestuario con una profesión con tan solo usar unas pocas palabras; nuestro cerebro también puede hacerlo con otro tipo de situaciones entrelazando imágenes que vemos con estereotipos que nos hemos creado:

Supongamos que vamos caminando en la calle y vemos pasear a varias mujeres:

  1. Una mujer con tacos, pantalón de seda largo color blanco, una blusa de botones estampada color salmón y pelo lacio y largo con anteojos de sol.
  2. Una mujer con una pañoleta atada alrededor de la frente, una blusa tejida; una pollera de jean con arabescos pintados a mano y zapatillas All Star.
  3. Una mujer con el pelo atado y algunos mechones sueltos, una remera ancha y larga con jogging suelto y zapatillas.

Es posible que ante este escenario supongamos que la primer persona es una alta ejecutiva o una mujer que le gusta arreglarse y verse bien, elegante, fina; la segunda mujer tenga una tendencia hippie, sea demente alternativa, rebelde y la tercera y última mujer sea descuidada, desprolija, más práctica y poco femenina.

A simple vista esto es lo que puede parecernos, sin embargo si pudiésemos acercarnos y hablar con cada una de ellas quizás descubriríamos que estábamos totalmente equivocados: la primer mujer nunca usó ropa formal, va directo a una entrevista de trabajo y se puso ropa prestada de una amiga , usualmente anda con jeans rotos y remeras cortas; la segunda mujer es una profesora de arte reconocida en la UBA, le gusta enseñarle a sus alumnos a innovar y crear, a ser distintos y mostrarse como son; la tercer mujer es una ejecutiva elegante, que por fin había salido de  vacaciones y tenía ganas de sacar a su perrita a pasear y vestirse cómoda y ligera después de tanto tiempo de no haber podido hacerlo.

Pero entonces ¿Qué nos quieren decir estos ejemplos? Pues bien, nuestro cerebro capta una imagen y nosotros la interpretamos de acuerdo a  nuestras creencias y prejuicios, lamentablemente son pocas las veces que nos damos la oportunidad de romper con nuestras propias barreras, acercarnos al otro y conocer su verdadera historia; por lo general nos quedamos con lo que vemos y juzgamos desde este lugar, emitimos juicios de valor acerca de alguien y esta primer apariencia es la que nos termina por condenar.

De aquí radica la importancia de vestirnos como queramos ser vistos, de poner nuestra apariencia en sintonía con quién queremos ser identificados, que podamos representar en nuestro vestir nuestra personalidad, nuestra esencia, quienes somos.

Muchas veces emitimos mensajes confusos al otro y nos vestimos de formas que distan de nuestra verdadera esencia: cuantas veces no hemos visto a amigas nuestras ir a bailar con un short que a duras penas les tapa la cola, una remerita llena de brillos que a duras penas les cubre los senos y tacos de 12 cms; pensamos que si alguien la viera vestida así pensaría que nuestra amiga está buscando algo, que se trata de una mujer muy sensual, extrovertida, quizás incluso intimidaría a algún joven en busca solo una conversación, o ver si alguna chica del boliche con quien pegue onda puede resultar en algo más serio . Sin embargo sabemos que nuestra amiga solo ha tenido un novio, quiere algo serio, no le gusta ni siquiera ir a boliches pero se viste de este modo para llamar la atención creyendo que de esta manera los hombres se le acercarán a hablar y podrá conocer más chicos.

Sin embargo los prejuicios vuelven a entrar en juego y esta imagen puede ser tomada por algunos varones como señal de querer pasarla bien y no de una mujer en busca de algo serio. Es ahí donde debemos saber combinar quienes queremos ser con la manera en la que nos dejamos ver; que haya una concordancia entre lo que somos y lo que mostramos.

No hay algo como “mala forma de vestir” o “buena forma de vestir” simplemente la sociedad está plagada de estereotipos, algunos muy difíciles de romper, juzgamos a las personas de acuerdo al modo en que las vemos; la primer percepción sobre alguien lo es todo; por eso debemos cuidar la manera en la que nos vestimos, en la que nos mostramos al mundo y procurar que esta tenga real relación con la persona que somos internamente y con la personalidad que nos caracteriza

Licenciada Orit Vaisman Bacall
Matrícula Nro. 64563
psicologiaytratamientointegral@gmail.com
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